Caminando por Santiago me diriji a la gran tarea de protegerme del sol. Doble en San Diego, donde me habian contado podia encontrar una gran variedad de lentes. Avance unas cuadras y me topo con el primer puesto, lo abordé al instante. Despues de una ojeada panorámica a esos lentes calcinados por el sol de los 30 grados, giro mi cabeza y veo los tipicos lentes de Mekano ahi brillando parpadeo dos veces y comienza a sonar de fondo La Mayonesa o Mayonezi sin dudar mis patitas se comienzan a mover. El sol se apaga, me veo y ya no estaba mi polera, solo veia unas calugas bien marcadas sobre mi pequeño pantalon y un pañuelo en la cabeza que no me dejaba ver, comencé mover la cintura por tratar de evitar que se escapara. A esa altura todo peaton que pasara por San Diego iba en bikini o zunga repitiendo toda mi amazonica coreografía. Finalmente me rendi al ritmo que cada latino lleva dentro, dedicandome a la gran tarea de entretener a mi publico con mi cuerpo y cuando estaba a punto de sacarme el sutien, una voz en off me dice ¡son 3 lukas! y pafff!!! alguien prende el sol denuevo............Naaaa muy caro!!! y yo no soy de esos que hacen lo que hacen todos, esos lentes no van conmigo. Si, vivo en el undergound de mi cabeza, donde no hay calugas, zungas, ni cabezas huecas, solo es mi musica mis peliculas y mis ideas locas, un underground al fin y al cavo...Di el merecido NO! gracias y avance indignado con mi subconsciente en direccion hacia el sur por San Diego.
Me meto en un lugar que antes habia visitado, avanzo entre RBD, Kudai y 30 second to mars. Cuando derrepente los veo y ¡Obvio!, se cae el sol nuevamente, pero esta vez el piso se levanta, tomo mi guitarra y me veo en medio del escenario frente al microfono. Despues de tres golpes de baqueta comienza a sonar "Who`s gonna find me" reventando los parlantes, el publico grita mientras en la introduccion de digo al el publico presente "El proximo tema lo queremos tocar en agradecimiento a nuestro amigos de The Coral que se ofrecieron a Telonearnos en Inglat....Cuanto valen??... 3000, me los pruebo y veo que el mismo espejo se me lanza encima para besarme de lo rico que me veia, ahora todo el escenario es invadido por enardecidas fans, caigo al suelo, toco mi bolsillo y veo que solo hay 2500 en el y me faltaban 500 para lograr los lentes que tenian todo el estilo que necesitaba. Detengo la musica, encienden las luces y me bajo del escenario, con toda la dignidad que te dan los años de show tomo mi microfono y le digo al unico publico que tenia en frente.....me lo deja en 2500??...
Despues de juntar las chauchas, me puse mis lentes nuevos estilosos, sali a la calle y me di cuenta que no tapan el sol y hasta me cuesta caminar con ellos, pero no importaba, ahora era invisible y podia fantasear mas tranquilo detras de ellos. Ademas ¡por la chucha que me veo culturalmente underground!....
miércoles 10 de diciembre de 2008
lunes 1 de diciembre de 2008
Apasionado
Tener pasión es una cosa que no se pasa nunca. Los apasionados viven con las guata apretada, se levantan todos los días concientes de que, de verdad, puede ser el último respiro aqui en el planeta. Hablan fuerte, sus cuerpos reaccionan rápido al sentimiento, mueven las manos cuando una idea los cautiva, arman su propio vocabulario porque inventan palabras en discursos tambien exagerados. Qué relevancia puede tener la palabra si no es en el límite de la provocacion, diria un apasionado de verdad. Todos en su medida pueden ser un apasionado más...
La Nación, Domingo 29 de Noviembre, pag.20.
La Nación, Domingo 29 de Noviembre, pag.20.
lunes 6 de octubre de 2008
A oscuras
Fue un viernes, eran las 11:00 de la noche y Claudia junto a su pequeña hija ya se preparaba para acostar, su marido Pablo no dormiría junto a ellas, ya que había tomado el turno de noche en la fábrica.
Era verano pero aquel extraño día había sido mas frío de lo habitual, tomó una frazada del closet y arropo a su hija, se recostó en la cama para amamantarla mientras la bebe lentamente se quedaba dormida. Luego de tres horas claudia no podía conciliar el sueño, si bien siempre le resultaba ajeno dormir sin Pablo, aquel día tenia una sensación muy extraña de inseguridad ya que acababan de mudarse al lugar. Desde su habitación sintió el sonido del viento colándose por algún lugar, se armó de valor y decidió dar un recorrido por la fría casa, revisando puertas y ventanas, pero no había forma alguna que el viento entrara. Un poco inquieta volvió a su habitación cerrando la puerta, apagó la luz, tomo su pijama y se cambio de ropa para dormir, cuidadosamente se acostó junto a su hija. Giró y sintió que el bebe se movía entre las sábanas, temió haberla despertado, pero rápidamente todo volvió a la calma. Cerró los ojos, y quedo pensando por donde pudo haberse colado el viento, luego de un rato recordó algunas cosas extrañas que había sucedido desde el día de la mudanza; los juguetes desaparecidos, la leche desparramada en la cocina, los llantos sin motivo de su bebe, además de la sensación de ser constantemente observada. Así pasados unos minutos logró quedar en el mas profundo de los sueños, divagando entre imágenes y realidad mezclada.
Ya avanzada la noche, las pequeñas manitos de su hija comenzaron a tocar tibiamente su cuerpo subiendo por su pecho. Despertó pero la noche oscura y el sueño no le permitía ver nada, cogió a su hija mientras esta buscaba con su boca hambrienta su pecho. Adormecida amamantando a su bebe, logró verse en sueños recorriendo esa misma casa con dos hijos de la misma edad corriendo y jugando, pero solo logro distinguir a su hija. De pronto aquel sueño fue interrumpido nuevamente pero esta vez por unas manitos frías subiendo por su vientre; sostuvo fuertemente a su hija, mientras aquellas otras manitos llegaban a su pecho. Abrió lo ojos en la oscuridad con la esperanza de despertarse y que fuese un simple sueño, pero aun estaban aquellos dedos apretando su piel y ropa. Entre la agitación comenzó a sentir una pequeña boca buscando desesperadamente su pecho, abrazó fuertemente a su hija con una mano y con la otra cogió a aquella cosa que mamaba por su otro costado, la levanto y arrojo fuertemente hacia fuera de la cama.
Aterrada escuchaba los lamentosos y fuertes llantos que venían desde el piso, sin entender que pasaba y con su hija aun en su pecho, alzo el brazo tratando de alcanzar la luz sobre el velador. La encendió e inundada en desesperación miro a aquella cosa que yacía llorando boca arriba sobre el frío piso; al verla con detención cada parte de su cuerpo se congeló inmediatamente, era su hija la que había arrojado y lloraba. Sollozando giro la cabeza inmediatamente hacia sus pechos, al no encontrar nada sobre ellos rompió su silencio con un grito desgarrador. Desesperada levanto a su hija, la abrazó fuertemente y lloró mientras el bebe volvia rápidamente a dormirse. Llamo a su esposo contándole lo sucedido, luego cogió algunas cosas y partió rumbo a la casa de sus padres junto con las primeras luces del día.
Era verano pero aquel extraño día había sido mas frío de lo habitual, tomó una frazada del closet y arropo a su hija, se recostó en la cama para amamantarla mientras la bebe lentamente se quedaba dormida. Luego de tres horas claudia no podía conciliar el sueño, si bien siempre le resultaba ajeno dormir sin Pablo, aquel día tenia una sensación muy extraña de inseguridad ya que acababan de mudarse al lugar. Desde su habitación sintió el sonido del viento colándose por algún lugar, se armó de valor y decidió dar un recorrido por la fría casa, revisando puertas y ventanas, pero no había forma alguna que el viento entrara. Un poco inquieta volvió a su habitación cerrando la puerta, apagó la luz, tomo su pijama y se cambio de ropa para dormir, cuidadosamente se acostó junto a su hija. Giró y sintió que el bebe se movía entre las sábanas, temió haberla despertado, pero rápidamente todo volvió a la calma. Cerró los ojos, y quedo pensando por donde pudo haberse colado el viento, luego de un rato recordó algunas cosas extrañas que había sucedido desde el día de la mudanza; los juguetes desaparecidos, la leche desparramada en la cocina, los llantos sin motivo de su bebe, además de la sensación de ser constantemente observada. Así pasados unos minutos logró quedar en el mas profundo de los sueños, divagando entre imágenes y realidad mezclada.
Ya avanzada la noche, las pequeñas manitos de su hija comenzaron a tocar tibiamente su cuerpo subiendo por su pecho. Despertó pero la noche oscura y el sueño no le permitía ver nada, cogió a su hija mientras esta buscaba con su boca hambrienta su pecho. Adormecida amamantando a su bebe, logró verse en sueños recorriendo esa misma casa con dos hijos de la misma edad corriendo y jugando, pero solo logro distinguir a su hija. De pronto aquel sueño fue interrumpido nuevamente pero esta vez por unas manitos frías subiendo por su vientre; sostuvo fuertemente a su hija, mientras aquellas otras manitos llegaban a su pecho. Abrió lo ojos en la oscuridad con la esperanza de despertarse y que fuese un simple sueño, pero aun estaban aquellos dedos apretando su piel y ropa. Entre la agitación comenzó a sentir una pequeña boca buscando desesperadamente su pecho, abrazó fuertemente a su hija con una mano y con la otra cogió a aquella cosa que mamaba por su otro costado, la levanto y arrojo fuertemente hacia fuera de la cama.
Aterrada escuchaba los lamentosos y fuertes llantos que venían desde el piso, sin entender que pasaba y con su hija aun en su pecho, alzo el brazo tratando de alcanzar la luz sobre el velador. La encendió e inundada en desesperación miro a aquella cosa que yacía llorando boca arriba sobre el frío piso; al verla con detención cada parte de su cuerpo se congeló inmediatamente, era su hija la que había arrojado y lloraba. Sollozando giro la cabeza inmediatamente hacia sus pechos, al no encontrar nada sobre ellos rompió su silencio con un grito desgarrador. Desesperada levanto a su hija, la abrazó fuertemente y lloró mientras el bebe volvia rápidamente a dormirse. Llamo a su esposo contándole lo sucedido, luego cogió algunas cosas y partió rumbo a la casa de sus padres junto con las primeras luces del día.
martes 2 de septiembre de 2008
Guerra (Alberto Viera..mi tio)
"Un día después de la guerra, si después de la guerra existe un día. Te tomare entre mis brazos y te haré el amor, si después de la guerra me quedan brazos y si después de la guerra existe amor”.
Exploto la guerra en la paz de tu sonrisa
en tu pecho crueles armas de palabras, destrozaron tu calmo corazón
reflejada en la soledad de tu mirar
lágrimas sangrientas corrieron por tu pecho
si después de la guerra volvieras a existir
si después de la angustia volvieras a vivir
si ese día existe
Te tomare entre mis brazos y te mostrare el amor
si después de la guerra me quedan brazos
si después de la guerra existe amorr
ebuscaremos las cenizas que las armas destrozaron
y brotara de entre llamas un nuevo amanecer
tristezas, claro que tendrás tristezas
recuerdos, siempre los mas tristes volverán
Aferrate en esas noches de llanto, a mi pecho comprimido
el dolor de tus tristezas las lágrimas apagaran
pero el recuerdo de tu rostro que mis labios lastimaron
estará presente en mis lágrimas internas
muerte, ¿quieres muerte?, mírame a los ojos y la veras
Un día después de la guerra
volverás a sanar de tus heridas
si existes ese día, te tomare entre mis brazos y te amare
quizás cures mis heridas, quizás sane tu dolor
talvez en mutuas noches
Descubramos la manera de ganarle a este dolor
Exploto la guerra en la paz de tu sonrisa
en tu pecho crueles armas de palabras, destrozaron tu calmo corazón
reflejada en la soledad de tu mirar
lágrimas sangrientas corrieron por tu pecho
si después de la guerra volvieras a existir
si después de la angustia volvieras a vivir
si ese día existe
Te tomare entre mis brazos y te mostrare el amor
si después de la guerra me quedan brazos
si después de la guerra existe amorr
ebuscaremos las cenizas que las armas destrozaron
y brotara de entre llamas un nuevo amanecer
tristezas, claro que tendrás tristezas
recuerdos, siempre los mas tristes volverán
Aferrate en esas noches de llanto, a mi pecho comprimido
el dolor de tus tristezas las lágrimas apagaran
pero el recuerdo de tu rostro que mis labios lastimaron
estará presente en mis lágrimas internas
muerte, ¿quieres muerte?, mírame a los ojos y la veras
Un día después de la guerra
volverás a sanar de tus heridas
si existes ese día, te tomare entre mis brazos y te amare
quizás cures mis heridas, quizás sane tu dolor
talvez en mutuas noches
Descubramos la manera de ganarle a este dolor
Un Segundo
La sierra siempre fue un lugar apacible, pura como fiel reflejo del aire mañanero que ahí se respiraba. Con unos cuantos árboles a lo largo de un prado entre sus peñascos, iluminados por una que otra gota en sus tiernas hojas. Cada amanecer en esta tierra escondida, obligaba a mirar en el imponente cielo la perdida de las ya tenues estrellas, entre los implacables rayos de sol. Con el despertar, bandadas de aves de cuantas diferentes formas se pudiese imaginar, cruzaban el cielo, en un eterno y diario ir y venir. El lago, su meta diaria, se presentaba como un inmenso nido de aguas cristalinas, colmado de peces surcando su inmensidad. Zorros Pumas, Serpientes y Venados se deleitaban en su fuente.
La sierra, alejada del mundo, parecía un trozo de nube en un mar azul inmenso.
Sus únicos habitantes Sofía Cifuentes y Agustín Humberto Luengo, vivían en una pequeña casa cercana al lago, y desde la primera vez que se vieron siempre habían estado juntos. Unidos inclusive por su fecha de nacimiento un 24 de noviembre.
El unos cuantos años mayor, con su cabellera alba, una pequeña barba, y su 1,75 de estatura era un hombre tranquilo, trabajador, y sumamente paciente.
La vio por primera vez un 25 de Julio, sobre esos pies exactos, con su maleta sostenida entre dulces y pequeñas manos. Ella miraba asustada la inmensidad de la cuidad, mientras su cuerpo de belleza prístina temblaba. Vestía un abrigo café de lana, sobre un vestido rojo ya desgastado por el uso; su pelo castaño un poco despeinado por el viaje, iluminaba la sombría calle, resaltando entre sus ojos color café su perfecta nariz y sus labios de niña. Al contemplar esta iluminada hermosura, Humberto Luengo sintió que volvía a nacer en un mundo de emociones de las cuales nunca había escuchado; perdido entre sus pensamientos quedo congelado al salir del Emporio. No hizo mas que mirarla unos segundos y se acerco sutilmente, sin entender porque. A un paso de su presencia Humberto Luengo trastabilló sobre un adoquín abalanzándose sobre ella, ya no tan sutilmente. Así de un tropiezo, nació el amor entre dos torpes cuerpos, en una caída, una maleta disparada, y giros plenos sobre cáscaras de tomates y papas. . .
La sierra, alejada del mundo, parecía un trozo de nube en un mar azul inmenso.
Sus únicos habitantes Sofía Cifuentes y Agustín Humberto Luengo, vivían en una pequeña casa cercana al lago, y desde la primera vez que se vieron siempre habían estado juntos. Unidos inclusive por su fecha de nacimiento un 24 de noviembre.
El unos cuantos años mayor, con su cabellera alba, una pequeña barba, y su 1,75 de estatura era un hombre tranquilo, trabajador, y sumamente paciente.
La vio por primera vez un 25 de Julio, sobre esos pies exactos, con su maleta sostenida entre dulces y pequeñas manos. Ella miraba asustada la inmensidad de la cuidad, mientras su cuerpo de belleza prístina temblaba. Vestía un abrigo café de lana, sobre un vestido rojo ya desgastado por el uso; su pelo castaño un poco despeinado por el viaje, iluminaba la sombría calle, resaltando entre sus ojos color café su perfecta nariz y sus labios de niña. Al contemplar esta iluminada hermosura, Humberto Luengo sintió que volvía a nacer en un mundo de emociones de las cuales nunca había escuchado; perdido entre sus pensamientos quedo congelado al salir del Emporio. No hizo mas que mirarla unos segundos y se acerco sutilmente, sin entender porque. A un paso de su presencia Humberto Luengo trastabilló sobre un adoquín abalanzándose sobre ella, ya no tan sutilmente. Así de un tropiezo, nació el amor entre dos torpes cuerpos, en una caída, una maleta disparada, y giros plenos sobre cáscaras de tomates y papas. . .
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